Archivado en: política | Etiquetas: bachelet, bacheletismo-aliancista, gobierno, Lavin, Piñera, política, seguridad ciudadana, velasco, viera-gallo
A pesar de algunas encuestas yo le creo a Joaquín Lavin cuando se declara bacheletista aliancista. Le creo que le tenga cariño a nuestra presidenta y quiera ayudarla desde su posición opositora al gobierno. Sin embargo, no siempre las buenas intenciones nos llevan a buen puerto.
Una cosa es querer que a Chile le vaya bien y otra es querer boicotear los avances que hace la Alianza por Chile en esa dirección. Recientemente, Sebastián Piñera ha levantado una serie de propuestas tendientes a mejorar la seguridad ciudadana. Por un momento el gobierno dejó de lado su soberbia y se abrió a conversar con Pñera sobre sus propuestas (así lo manifestó el domingo 21 de octubre el ministro Viera Gallo), sin embargo un débil ministro del Interior echó todo por tierra y se negó a conversar y darle la oportunidad al país de llegar a acuerdos beneficiosos para todos.
Así las cosas, es el mismo gobierno el que se hace zancadillas. Pero también dentro de la Alianza personas como Lavín le hacen un flaco favor al país: en vez de estar discutiendo sobre el tema de seguridad ciudadana de manera serie y responsabel, estamos discutiendo quien debe ser el interlocutor válido entre estos dos bloques políticos. Al final el bacheletismo aliancista, de ser una declaración de buenas intenciones pasó a ser un problema tanto para el gobierno como la oposición.